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"El Juego de la Vida"
"La vida es como una partida de ajedrez, en las que tus propias fichas te pueden comer"
En una partida de ajedrez (parchís, damas ...) una jugada puede ser la correcta en ese momento, situación y circunstancias, o no serlo. No siempre la "jugada correcta" es comerle un peón o ficha al otro jugador, e incluso a veces la jugada debe ser dejar que te coman uno de tus peones o fichas.
En nuestra cultura se nos enseñó una tabla con dos columnas: "bueno" y "malo". Los hechos y comportamientos "buenos" y los hechos y comportamientos "malos".
No es tan simple. Si fuera así de sencillo ¿qué problema tendríamos las personas?.
El investigador de las religiones, culturas, sociedades y comportamientos humanos puede llegar a la conclusión de que los hechos concretos han de ser universales para que tengan alguna consistencia en su valoración. Así, el hecho de "ir dando palos a los ancianos por la calle" en cualquier cultura o religión "es malo"; pero la lista de "cosas buenas y malas" particulares de cada sociedad o cultura han de considerarse muy a fondo.
En el tarot una actitud y comportamiento bueno o malo corresponde a una carta de las setenta y ocho que utilizan algunas barajas. Quedan otras setenta y siete que modifican, matizan circunstancias, aconsejan o desaconsejan un comportamiento determinado, etc.
Por este motivo, como norma, procuro no utilizar las palabras bueno y malo sino "jugada correcta o equivocada".
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De los diferentes juegos, me gusta la comparación con el ajedrez porque sirve para ver fácilmente la importancia y repercusión en todo el tablero, de cada uno de los movimientos de cualquier ficha. De igual forma, nuestros actos repercuten en el otro extremo del mundo.
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El amargo final de la frase, "que tus propias fichas te pueden comer", sirve para tener presente que aunque tu realices jugadas correctas, ello no quiere decir que obtengas respuestas correctas, incluso de tus personas más cercanas.
Sidartarot.
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